"Porque la salud y el trabajo también son derechos humanos" anunciaba el parlante en la plaza. Esta vez, no eran las palabras que adornan balcones o listas electorales, las letras estiradas para la foto, las frases reversibles de traje y corbata. Esta vez no hablaba Néstor Kirchner, tampoco era la Plaza de Mayo ni la Escuela de Mécanica de la Armada. Eran las palabras pujantes de la lucha de los trabajadores y trabajadoras del Hospital Francés, víctimas de un planificado vaciamiento expresado en despidos y sueldos adeudados.
Bajo la indispensable sombra de las tres de la tarde, los nenes más chiquitos pintaban un mapa circular de San Cristóbal y Balvanera, con el Hospital y la plaza entre las manzanas del barrio. Un rato más tarde ese plano de miles de colores se transformaría en un regalo para los trabajadores y trabajadoras del hospital. Mientras tanto la plaza se hacía sucesivamente auditorio, escenario, cancha de fútbol, peña y espacio de encuentro entre los vecinos. La Biblioteca Popular de La Oruga se mostraba ansiosa frente a los lectores improvisados y las enfremeras controlaban la salud de todo el que lo desee.
A las tres y media en punto, el grupo de teatro dirijido por Noman Brisky se sacó el miedo y arrancó con tres obras sobre el espacio público y los derechos humanos. Chicos y grandes compartieron miradas y comentarios. Dos unipersonales y una obra compartida colmaron la escena. Poco después Kalunga repiqueteó la escena inaugurando el momento de la percusión. Con una soltura inexplicable los palillos se repartían entre tumbadora, platillo y redoblante, obligando al movimiento.
Al compás del espectáculo popular, un buzón recorría la plaza. Andrea le deba la entrada: "anotá la pregunta que quieras hacerle a los trabajadores y metela acá adentro". Todos fueron sumando sus inquietudes, inquietudes que construyeron el diálogo. Sentados en ronda, trabajadores y vecinos charlamos sobre el vaciamiento del hospital, sus consecuencias, la situación de los afiliados, la bicicleta del gobierno y las propuestas para encarar una solución definitiva: la estatización. Rubén, Nahuel y Julia explicaron que hoy el Hospital se encuentra en una situación crítica como producto del planificado vaciamiento que viene llevando a cabo la intervención designada por el gobierno nacional. Plantearon que la estrategia oficial es reducirlo a su mínima expresión y si es necesario cerrarlo definitivamente. Detrás de los patovicas mediáticos se encuentran las oscuras maniobras del grupo Bapro, principal beneficiado por el vaciamiento. Es por eso que, ante este panorama y con sus sueldos de cuatro meses adeudados, los trabajadores y trabajadoras del Hospital están exigiendo la estatización del establecimiento. Finalmente los vecinos y representantes de diversas organizaciones barriales como la Comisión por un Subte H Público, el periódico del barrio Primera Página, La Iglesia Santa Cruz, los Trabajadores Autoconvocados del Hospital Ramos Mejía, La Asamblea Almagro-Balvanera, etc. transmitimos nuestro apoyo a los trabajadores del Francés. Quizás lo más interesante haya sido esta posibilidad de compartir las diversas miradas convirtiendo a la plaza en un espacio de encuentro y de lucha. A modo de cierre del debate se repartieron piezas de un gran rompecabezas, donde todos fuimos escribiendo opiniones y mensajes para que se lleven al Hospital. Cuando la gente volvió con sus piezas escritas, éstas se juntaron colectivamente formando una pintura sobre el conflicto que fue entregada a los protagonistas.
Para terminar, el coro Cabaret Tuñón cantó tres temas, de los cuales dos pertenecen a su propia obra de teatro, que más adelante estrenarán en la plaza. Al final, entre tango y rock and roll, la unión de vecinos y trabajadores se convirtió en una propuesta: una gran peña folklórica y tanguera en Av. Independencia para el siguiente sábado.