¿Qué es la recreación popular?

Una experiencia de educación y recreación popular en la escuela.

El trabajo en la escuela número 15 d.e. 3 de Capital Federal, se realizó desde el 15 de abril hasta el 9 de diciembre del 2004. Contemplados dentro de la currícula escolar, teníamos asignados dos bloques de estudio (90 minutos) una vez a la semana con cada sexto grado por separado. Se trabajó con grupos de aproximadamente 5 coordinadores por curso que planificaban con anticipación. Cada grupo tuvo una experiencia particular ya que trabajaba con grupos diferentes de chicos.
Los debates que atravesaron todo este trabajo se relacionaban con la paradoja de participar en el ámbito estatal para luchar, de algún modo, contra el capitalismo que éste representa. En este sentido y si bien concebimos que la reproducción de la cultura dominante por parte de los órganos estatales no es mecánica sino que admite otras posibilidades, nos preguntábamos hasta qué punto podíamos luchar contra la misma estructura escolar. Es decir, por más que lográramos construir una mirada crítica de la realidad con los chicos, por más que introdujéramos a los piqueteros, a las luchas obreras o a la desocupación, ¿cómo transformar la escuela, su estructura, los recreos, los timbres, las jerarquías? Y aún cuando nuestro labor sea un completo éxito (lo cual nunca estuvo ni cerca de suceder) ¿cómo luchar contra la bajada de línea del resto de las horas escolares?
Estos interrogantes llevaron a constantes frustraciones y a la necesidad de contención entre los mismos coordinadores. Dos de los grupos tuvieron, por motivos disímiles, una experiencia cansadora y por eso se decidió empezar el 2005 fuera del ámbito escolar.
Un constante debate fue también la participación del docente. Estábamos todos de acuerdo en que el docente no debía interactuar como tal, pero nunca encontramos un lugar para darle. En general terminaba jugando con los chicos y con los coordinadores que no se necesitaban para coordinar el juego. En algunos casos, sin embargo, les propusimos planificar juntos y los tres grupos nos reunimos con el docente extra escolarmente para saber sus opiniones y sus ideas.
Aquí queremos relatar la experiencia que tuvimos en uno de los tres sextos grados en los cuales trabajamos. La idea es revisar los hechos bajo ciertos ejes, enfatizando los intentos de lograr un proceso educativo popular  y cuestionando sus alcances y sus limitaciones. La experiencia de este grupo es diferente de la de los otros sextos (que hicieron, entre otras cosas, dos murgas en la escuela) pero sus búsquedas, sus intenciones y sus redefiniciones responden a los debates que atravesó el colectivo autónomo La Oruga.



La primer mitad del año: la recreación es también una forma de educación.

Sin ningún tipo de experiencia previa, los cinco coordinadores de este sexto grado, empezamos el trabajo con la vaga intención (compartida por todos los grupos de coordinadores) de hacer una asamblea en el aula. Que los chicos aprendan a organizarse de otra forma, que experimenten la horizontalidad y la autonomía era la principal preocupación. Por eso todos los jueves las actividades empezaban con una ronda de apertura y terminaban con otra ronda de cierre. No pasó mucho tiempo para que nos diéramos cuenta del desafío en que habíamos incursionado. El segundo encuentro se transformó en una bailanta digna de hora libre, entonces surgieron los primeros debates, a partir de los cuales entendimos que los chicos están acostumbrados a estar en la escuela de dos formas: bajo la contención o represión de una autoridad como es la maestra o en la ausencia total de reglas que es el recreo. Nosotros veníamos a instaurar (también en forma arbitraria por pedagógica) una nueva instancia en la cual las reglas existen pero son pactadas por todos. Frente a la delegación de la responsabilidad en la maestra y frente a la negación de la responsabilidad en el recreo; frente a la aceptación de normas impuestas y frente a la repetición de las normas instituidas, teníamos que crear este espacio en donde todos nos subordináramos a nuestros propios códigos. Sin dudas esto requería mucha responsabilidad por parte de los chicos y suponía relaciones de comunicación, confianza y respeto en el aula. De ahí que uno de los objetivos fundamentales haya sido contener a los chicos en las actividades. Para eso decidimos hacer juegos más pautados e ir abriendo su campo de decisiones de a poco. También pensamos que la confianza y la comunicación se lograrían más fácilmente trabajando en pequeños grupos. 
Por otro lado, la práctica también demostró la inconsistencia de nuestro inicial planteo: ¿Hacer una asamblea para qué? ¿Por qué una asamblea y no otra forma de organización, algo propio de los chicos? Así es que poco a poco fuimos transformando esa idea inicial brindándole una mayor importancia a la recreación. Pensamos que mediante el juego los chicos podrían expresarse mejor y lograr organizarse de otra manera. Entonces hicimos varios juegos "de organización": el juego cooperativo de las sillas, la línea, la construcción de casas con globos, el cuerpo humano; que apuntaban al trabajo en grupos y al desafío (no competitivo) en conjunto (estos juegos están explicados en el apéndice). Mediante la aplicación de estos juegos pudimos mostrarle a los chicos aquello que no nos animábamos a decir: que queríamos que se ayuden entre ellos, que cooperen, que se respeten y se organicen. Y ellos pusieron estas intenciones en palabras cuando cerramos el cuatrimestre.
De esta forma, al terminar la primer parte del año, nos encontramos con los siguientes logros: habíamos ganado la confianza de los chicos, ellos se habían apropiado del espacio entendiendo su dinámica y su función particular (esto lo vimos cuando fueron ellos quienes nos propusieron hacer una actividad que habían pensado con la maestra), habíamos logrado que se sintieran contenidos y finalmente habíamos logrado transmitir ideas a través del juego. Sin embargo, ahora se nos planteaban los siguientes desafíos: en primer lugar, desestructurar los roles de aquellos chicos que trataban de que los juegos no funcionen. En efecto, durante la última parte del cuatrimestre, varios chicos intentaban llamar la atención imposiblitando la realización de cualquier actividad, con lo cual sucitaban el desprecio de sus compañeros. Para acabar con el reclamo general de que aquellos "boicoteadores" debían ser excluidos, el cual reproduce la dinámica social del sistema capitalista, nos vimos obligados a intentar que los chicos "boicoteadores" se acomodaran en otros roles.
En segundo lugar teníamos que reforzar la instancia de cierre, la ronda final, aprovechándola para pensar con los chicos cómo habían salido las actividades. En tercer lugar se imponía la necesidad de superar nuestro propio miedo a hablar con los chicos. Luego necesitábamos lograr planificaciones a largo plazo, para poder constatar mejor el logro o no de ciertos objetivos. Y finalmente, y más importante, queríamos tratar temas político-sociales en el aula. Queríamos introducir otros sujetos sociales en la reflexión y en el juego, como los piqueteros, las obreras de Brukman, los cartoneros; y otras problemáticas sociales como el hambre, la desocupación, etc. Pensamos que esto podría lograrse utilizando la educación popular.

La segunda mitad del año: educación popular y recreación popular.

Empezamos la segunda mitad del año (jueves 5 de agosto) decididos a cambiar el trabajo rotundamente. Teníamos que responder a los desafíos planteados más arriba, queríamos dejar de enseñar estos "buenos valores" dignos de cualquier organización humanitaria y hasta de la iglesia. Necesitábamos mostrar que además de las palabras, la lucha concreta logra encarnar esos valores de cooperación, solidaridad y trabajo conjunto. Queríamos ir desde esos valores que expresaban los juegos ya realizados hasta la realización de los mismos en la dura realidad de todos los días: la desocupación, el hambre, la falta de vivienda, la alienación, etc. Y para eso debíamos introducir a los sujetos protagonistas de estas realidades y de su transformación, los piqueteros, las obreras de fábricas recuperadas, los cartoneros, etc. A su vez, se nos planteaba el dilema de cómo hacer para no reproducir las formas escolares, para no hacer aquellos "comunicados de izquierda" de los que habla Pablo Freire. Pensamos que de nada serviría venir a imponerle a los chicos realidades que no son las suyas. Tomamos así la idea de la educación popular de trabajar con la realidad concreta del educando-educador, para que ellos también pudieran enseñarnos desde su experiencia cotidiana. Y al mismo tiempo necesitábamos lograr todo esto sin dejar de jugar, porque los objetivos logrados debían mantenerse. Así surgirá lo que llamamos "recreación popular", como un intento de reflejar las luchas y las realidades del campo popular mediante el juego.
Volviendo a aquellos desafíos planteados, teníamos, en primer lugar, el tema de la desestructuración de los roles boicoteadores. Para esto decidimos hacer el proceso inverso del sistema: si en general a aquellos "inadaptados a las reglas" se los margina, ahora les daríamos más responsabilidades, los haríamos partícipes más que nunca. Para esto decidimos pensar un juego por encuentro que fuese coordinado por un grupo de chicos. Cada juego se orientaba a un tipo de rol distinto.
Luego, para conjugar todos los otros objetivos, pensamos en la realización de muñecos gigantes en grupos de tres o cuatro chicos. Esto permitiría: trabajar en grupos, lograr un proceso, interesar a los chicos y tener un nexo interesante para tratar temas político-sociales.
Y en relación con los temas político-sociales, habíamos decidido, como ya se dijo, basarnos en la concreta y cotidiana realidad de los chicos. Por esto definimos al tema del barrio como eje fundamental de trabajo. De aquí en adelante este concepto articularía todos los demás temas.
Así arrancó la segunda mitad del año.
Para conocer la realidad de los chicos, además de recorrer el barrio y charlar con vecinos casualmente, pensamos en hacer juegos de información como el bingo de nombres. Este juego, consistente en que los chicos se entrevisten mutuamente respondiendo a preguntas ya redactadas que están en un cartón similar al del bingo el cual deben completar con las respuestas de otros compañeros, nos proporcionó datos (que luego fueron disparadores para una charla) acerca de la vivienda de los chicos, la ocupación de los padres y varios de sus hábitos. Luego, dado que se venían construyendo los muñecos gigantes, intentamos volcar este nivel de información a los muñecos. Así los chicos realizaron el identikit de los muñecos, en el cual inventaban su ocupación, su rol en el barrio, su vivienda en el barrio, sus amigos, sus hobbies y una anécdota suya en el barrio. Surgieron bailarinas, cantantes de opera, mecánicos, un chupasangre al estilo drácula, etc.
Todo esto tomó un nuevo vuelo a partir de una actividad que denominamos "el plano" (esta actividad se repitió luego en la plaza). Llevamos dos planos del barrio que cubrían casi toda el aula, en ellos figuraban las manzanas y los nombres de las calles. Nos dividimos en dos grupos para facilitar la discusión. El juego estaba reglado por consignas escritas dentro de sobres. Primero charlamos acerca de los nombres de las calles.  Rápidamente el primer disparador hizo efecto: la calle Estados Unidos, que una asmblea popular había cambiado por "pueblo de Irak", llevaba este último nombre. Discutimos acerca de esto y después los chicos debían ubicar la escuela y el recorrido que hacían para llegar. También tenían que, de acuerdo con lo hecho con los identikits de los muñecos, ubicar donde estaba el muñeco en barrio, qué estaba haciendo y dibujarlo. Luego la dinámica de los sobres: el primero tenía pequeñas fotos del barrio sacadas por nosotros unos días antes. Nos habíamos concentrado en la escuela, el Hospital Ramos Mejía, la plaza donde también se trabaja y, en base a la información del bingo de nombres, en los hoteles y hogares donde vivían varios de los chicos. Ellos tenían que ubicarlas y pegarlas en el plano. El segundo sobre tenía fotos de cartoneros y la consigna era la misma. Aquí surgieron debates entre los chicos acerca de si los cartoneros vivían en villas o no. Finalmente todos estuvieron de acuerdo en que los veían en el barrio en determinadas esquinas y ahí los pegaron. Un último sobre mostraba imágenes de la lucha de las obreras de Brukman (una fábrica recuperada por sus trabajadoras con mucho esfuerzo y mucha politización de por medio). La fábrica está a cuatro cuadras de la escuela y las obreras estuvieron más de seis meses acampando en la plaza donde hoy trabajamos. Además, en el 2003 se produjo una gran represión a las obreras que intentaban recuperar la fuente de trabajo por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a la hora de salida de las escuelas. Por todo esto elegimos a las obreras de esta fábrica recuperada, ellas son un sujeto de lucha en el barrio. Efectivamente, los chicos conocían el tema aunque muchas veces no sabían de sus causas. Algunos de los coordinadores habíamos estado en la represión por lo que intercambiamos experiencias entre todos.
En el encuentro siguiente hicimos una actividad orientada a crear historias en las cuales se conjuguen los muñecos, sus datos de ellos, y los sujetos y las luchas que habíamos mencionado en el plano; todos articulados dentro del barrio. Para esto armamos una dinámica de producción literaria: dividimos en tres grupos y entregamos a cada uno una cartulina con una primer frase para facilitar a los chicos la redacción. Cada grupo tenía uno de los lugares del barrio que antes habíamos definido como fundamentales: la escuela, la plaza de México y Jujuy y el hospital Ramos Mejía. La actividad consistía en que cada grupo debía hacer el principio de la historia incluyendo a modo de sujetos todos los muñecos de sus participantes y cinco palabras recortadas del diario que nosotros les habíamos dado. Algunas de ellas eran: piqueteros, memoria, lucha, reunidos, etc. Luego de un determinado tiempo las historias giraban de cada grupo al de al lado y ahora todos hacían el nudo incluyendo nuevamente los muñecos y otras palabras. Lo mismo ocurría para el final de la historia. Así todos los chicos hacían todas las historias y todos los muñecos aparecían en todas ellas. El resultado son las historias que se incluyen a continuación. Queremos destacar que, más por nuestro propio miedo a hablar con los chicos que por una deliberada decisión, nuestra participación en las historias fue prácticamente nula. Las palabras en cursiva son aquellas del diario, la frase en negrita es aquella que le entregamos nosotros y los nombres propios son los de los muñecos.

Como todos los sábados después del almuerzo se encontraron en la plaza de México y Jujuy. Entonces Kuqui estaba con Dracul. Atrás se encontraba Taradín Bobo, de repente se acercaba una marcha de piqueteros a la plaza. Los piqueteros reclamaban por la fábrica Brukman, porque la fábrica quebró y se quedaron sin trabajo.
Hubo un conflicto, Milagros y pinocho participaron en la lucha  a favor de los trabajadores. Esto provocó violencia y rencor. Hubo muchos incidentes, los represores tiraban gases lacrimógenos. Esto provocaba varios síntomas, la gente lloraba, corría, etc…
Pasaron Yusel y Carlos y de repente escucharon disparos y vieron correr a sus amigos Kuqui, Dracul y Taradín Bobo y a los demás piqueteros. Por suerte nadie salió herido y se pudieron ir a sus casas.

Una mañana de octubre, Carlos se recuperaba de su infarto en el Hospital ramos Mejía. Había llegado al hospital tres días antes al mediodía porque se había puesto muy nervioso por la protesta de la gente enojada porque se había confundido la letra de la canción. Se olvidó de la canción por culpa de su memoria, que sólo recordaba a Yusel.
Kuqui lo fue a visitar a Carlos con una  buena noticia: lo habían contratado para cantar en EE.UU.. Pero Kuqui nunca le dijo a Carlos que él estaba enamorado de Yusel y ella también, por eso realizaron un plan Habían contratado a Dracul para que le chupara la sangre a Carlos.
Al final, Pinocho y Milagros se pusieron de acuerdo para ira a visitar a Carlos para comunicarle que a la medianoche Dracul le iba a  chupar toda la sangre. Carlos pensaba qué podía hacer para que Dracul no lo matara. Usó sus poderes que eran un ajo, luz y crucifijos y así pudo salvar su vida. Al día siguiente se fue a EE.UU. para cantar. Él estaba muy nervioso. Y llegó el día, todos sus amigos estaban en las butacas. Era la hora, él comenzó a cantar y en el medio apareció Yusel corriendo desde el fondo del salón confesándole su amor. Él, muy emocionado, también le dijo que la amaba.

Había mucha gente en la plaza de México y Jujuy esa tarde de abril de 2003. Ya hacía varios días que la gente estaba reunida alrededor de la fábrica Brukman. Ahí había una agrupación de piqueteros que decían que querían libertad. Vivían de los planes jefas y jefes de hogar. A Pinocho, que formaba parte de la agrupación, le cayó un rayo y obtuvo superpoderes. Justo pasó Milagros…
Con Yusel, su amiga, que había conocido en el comedor. Se habían bajado del colectivo porque vieron a Pinocho y a Carlos reunidos.
Luego se encontraron con Kuqui que se dirigía a la farmacia. Yusel, Milagros, Pinocho, Carlos y Kuqui se fueron a un bar. En el bar se encontraron con Taradín Bobo y unas tortugas. Se juntaron todos en una mesa reunidos hasta el anochecer. Dracul los estaba esperando…
Continuará, jejeje…

Conclusiones

Con esto cerramos el proceso que habíamos decidido iniciar en esta segunda mitad del año. La idea inicial era continuar este proceso mediante la actuación de estas historias en un cierre de in de año con los padres y docentes utilizando los muñecos que se manejaban de a tres personas y que ya estaban terminándose. Sin embargo, a medida que se acercó fin de año por diversos motivos los chicos se fueron desenganchando. Entre las razones para esto hay dos que resulta importante destacar para otras experiencias. Primero, el hecho de que los chicos nunca se hayan enganchado del todo con la propuesta de hacer muñecos gigantes. La idea era hacer algo que les guste y que nos permita tratar otros temas de forma divertida, sin embargo, nunca pudimos aceptar que ellos no terminaban de estar a gusto con la idea. Segundo, el proceso empezó a desbandarse por haber dejado de lado muchas de las preocupaciones del primer cuatrimestre: la solidaridad, la cooperación. Los juegos que apuntaban solamente a eso fueron dejados de lado y nos dimos cuenta de que resultaban imprescindibles. Si bien en un principio el tema de los roles dio resultado, después se nos complicó y lo abandonamos abandonándonos a las consecuencias. En este sentido, todo proceso de recreación y educación popular con chicos tendrá que tener en cuenta que la buena convivencia y el respeto son condiciones necesarias para el trabajo más político o educacional. Estos dos grupos de objetivos pueden ser llevados a cabo simultáneamente, en nuestro caso particular esto no pudo darse de esta forma por nuestras propias limitaciones. Es importante no dejar de percibir que además de objetivos estos son dos procesos simultáneos que requieren una complejización paulatina y una continuidad en el tiempo.