¿Qué es la recreación popular?

Los inicios: entre el deporte y la recreación.

El espacio de la plaza comenzó a funcionar en el año 2004 luego de empezar el proyecto en la escuela. Algunos compañeros que no pudieron arreglar sus horarios y no se incorporaron a ningún grupo de los tres sextos grados de la escuela, decidieron trabajar en la plaza de México y Jujuy los días sábados por la tarde. Para encarar el trabajo en ella se propusieron una serie de objetivos generales como: recuperar el espacio público para jugar, encontrarse y compartir; recuperar el juego de los chicos como forma de su desarrollo; etc.
Para dar inicio a este espacio se convocó a los chicos de la escuela N° 15 para realizar un campamento en la plaza que comenzó a las 11 hs., duró hasta la tarde y almorzaron en el lugar. Para esto se envió un volante explicando la actividad y se les avisó que trajeran sábanas, telas, elementos para armar las carpas y algo para compartir con todos en el almuerzo.
Cuando llegó el sábado los chicos fueron viniendo de a poco. Al dar comienzo con la actividad preguntamos quiénes habían traído telas para armar las carpas y no obtuvimos ninguna respuesta, es por eso que sacamos las que habíamos llevado nosotros y nos dispusimos a armarlas. De todos los chicos que fueron de la escuela, muy pocos participaron, fueron más los que estaban de casualidad en la plaza. Luego de terminar de armar la única carpa entre los árboles con telas, hilos, sogas, etc., le pusieron un nombre que fue "Un bosque de mentira".
Los demás chicos estaban jugando al fútbol y al voley; éste sería el comienzo de los grupos que se mantendrían durante casi todo el año. Con los demás chicos, hicimos varios juegos. Luego almorzamos todos juntos compartiendo lo que habían llevado.
A partir de ese momento se formaron tres grupos de chicos con distintas actividades más o menos estables: los varones jugaban al fútbol, las chicas más grandes al voley y los más chiquitos jugaban a diferentes cosas. Pero con el paso del tiempo, el grupo de los más chiquitos, fue dedicándose a trabajar y jugar por medio de manualidades en todas su variantes, pintura, dibujo, títeres, mascaras, modelar, etc.
Lo que intentamos desde un principio fue hacer una actividad en la que participaran todos los chicos y que al mismo tiempo llamara la atención de los que andaban por la plaza.
Así el día 12-6-2004 comenzamos pegando cintas de papel crepe de distintos colores en la plaza: en los árboles, en los juegos, en la reja, en los cuerpos de los chicos y de los coordinadores, etc. La plaza quedó colorida en todos sus rincones. Luego se formaron dos grupos de chicos de acuerdo a sus
La experiencia en la plaza con los grupos de volley y fútbol.
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intereses; los que hicieron máscaras con distintos elementos (cartón, cinta, tempera, papeles de colores, etc.), y los que jugaron al voley. Todos tenían la libertad de ir y venir cuando quisieran. Ese día los chicos de fútbol no fueron a la plaza.
Con el tiempo se fue dejando de lado al grupo de fútbol por falta de coordinadores y se hizo cada vez más evidente la necesidad de reforzar la plaza con más personas para la coordinación de las actividades. Sobre todo, era necesaria la participación estable de mujeres que coordinaran los grupos ya que venían de vez en cuando, pero era fundamental para entrar en confianza con las chicas y poder saber sus necesidades y gustos.
La falta de coordinadores hacía el trabajo más difícil: no se podían desestructurar los juegos de los más grandes (fútbol y voley), ya que era a lo único que jugaban. Salvo algunas veces que jugaron al handbol o a la mancha,  no se podía hacer otra cosa. Cuando indagamos sobre sus gustos y actividades fuera de la escuela, nos encontramos con que iban al shoping, a internet, y a veces jugaban al voley, handbol y un chico bailaba.
Así se hizo más fuerte la idea de desestructurar el juego exclusivo de voley y fútbol para poder crear y vivenciar otros juegos y actividades. En sentido puede verse la experiencia con el voley. Esto comenzó a ser posible con la incorporación de más coordinadores al espacio de la plaza; entonces se le empezó a dar mayor importancia. Fue así que cambiamos la manera de planificar y nos dividimos en tres grupos definidos, a pesar de que todos planificábamos para todos los grupos. También pusimos objetivos específicos para cada uno de ellos.

El barrio como realidad de los chicos, su realidad como el nexo con las luchas sociales y políticas: incluyendo lo popular en la recreación.

La actividad del plano se llevó a cabo en la plaza como consecuencia de los replanteos teóricos que se estaban gestando en La Oruga.
La identidad barrial y la recuperación del espacio público, en nuestro caso de la plaza como ámbito de recreación y como núcleo desde el cuál se podrían empezar a gestar estas identidades, fueron el marco que dio forma a la actividad del 16 de Octubre del 2004 y a las actividades que de ahí en adelante fueron pensadas desde este nuevo enfoque. La idea de la educación popular acerca de empezar a trabajar con la realidad concreta de los chicos (educando-educadores) se volvió fundamental, así como el intento de lograr una planificación a largo plazo.
Por lo tanto la actividad resultó ser una ruptura a la forma de trabajo que veníamos realizando.
Si bien ese mismo día cada grupo contaba con una planificación particular (además de que cada grupo debía realizar en distintos momentos la actividad el plano), los siguientes sábados permitieron desarticular el trabajo grupal y generar un trabajo general que muchas veces provocó la no participación de todos.
La actividad del plano del barrio comenzaba así. En un plano gigante del barrio de Balvanera los chicos debían primero:

1)       Dibujar el recorrido que hace cada uno para ir de su casa a la escuela.

2)      Pintar la escuela y alguna casa de la cuadra del color que corresponde.

3)      Señalar o dibujar los lugares que consideran más importantes del barrio.

4)      Dibujar la plaza de México y Jujuy.

5)      Mirar los nombres de las calles, agruparlas de alguna forma.

Esta primera parte intentaba que los chicos se reconozcan en el barrio, que nos cuenten su interacción con él y las significaciones que tienen para cada uno de ellos los espacios elegidos en el barrio. Esto constaba de una segunda parte con fotos.

Con las fotos del sobre número 1:

1)       Elegir una foto por integrante del grupo. En ronda y de a uno, explicar:

2)      ¿qué es ese lugar?

3)      ¿para qué sirve? ¿qué se hace ahí?

4)      ¿cada cuánto tiempo van a ese lugar?

5)      ¿por qué lo eligieron? ¿qué les llamó la atención?

La segunda y  tercera parte trataban de situarlos en situaciones mas concretas de la realidad política del país sucedidas en el barrio, también por medio de fotos que en este caso mostraban a los cartoneros y a la fábrica recuperada Brukman durante la represión policial a los trabajadores, ésta última ubicada precisamente frente a la plaza, escenario también de la repesión policial y el acampe d elas obreras por mas de seis meses. Así la última parte de la actividad requería que los chicos, con las fotos del segundo sobre que mostraba a los cartoneros, hagan lo siguiente:

1)       Ponerlas en el medio del grupo, entre todos explicar:

2)      ¿quiénes son?

3)      ¿por qué juntan cartones?

4)      ¿de dónde son?

5)      ¿cómo llegan al barrio?

6)      ¿alguien salió alguna vez a cartonear o conoce a un cartonero?

7)      Ubicarlos en algún lugar del plano.

Y con las fotos del sobre número 3 en donde se mostraba a las obreras de Brukman, la represión y el acampe:

1)       Ponerlas en el medio del grupo, entre todos explicar:

2)      ¿qué está pasando?

3)      ¿cuándo fue?

4)      ¿por qué corre la gente?

5)      ¿por qué reprime la policía?

6)      ¿alguien pasó por ahí en ese momento?

7)      Ubicarlas en el plano.

De esta forma los chicos relacionarían su vida cotidiana en “San Cristóbal” con los cambios que este sufre y con hechos que representen realidades concretas de la Capital Federal y del país, y que hayan transcurrido en el barrio.
La actividad estuvo muy buena con el grupo de las chicas de voley que, a pesar de que se les fue haciendo densa (era la primera vez que se sentaban a escribir), les encantaba reconocer sus espacios y contar por qué elegían determinados sitios del barrio. Entre ellos eligieron: la escuela, por ser el lugar en el que pasan mas tiempo; los lugares de trabajo de los padres; sus viviendas (algunas viven en hoteles); la plaza, por los sábados con nosotros; el ciber; la iglesia; el hospital Garraham; el shopping Spinetto.
Debatieron luego sobre los cartoneros y concluyeron que hay desocupación y falta de acceso a la educación, y que esto implica que los cartoneros no necesariamente viven en villas sino que son personas que se quedaron sin trabajo viviendo en la Capital o en el Conurbano.
También identificaron lo sucedido con Brukman.
Nos contaron lo que había pasado y como lo habían vivido. Una chica confesó: “Nosotros por ser chicos no nos enteramos bien de las cosas que pasan, los padres deberían hablar mas con nosotros porque mas allá de la edad que tengamos podemos entender lo que pasa. Además uno después sale y se encuentra con un enfrentamiento en el medio de la calle, y no se entiende nada”. Lo interesante era como reconocían el hecho a nivel personal, sin duda por el contacto que habían tenido en aquel momento, y también a nivel general como un problema social. En referencia a esto último, las chicas finalizaron hablando de que la policía siempre reprime a los trabajadores y de que sus padres siempre tienen miedo a salir a la calle.
Es significativo el hecho de que el grupo de las chicas de voley fueron las más integradas entre sí (teniendo en cuenta que ya se conocen de la escuela) y que a la hora de cambiar el voley por otra actividad se vieron muy interesadas y fueron participativas.
Los chicos de fútbol y los mas chiquititos acerca e los cartoneros y de Brukman dijeron poco aunque en el segundo caso habían estado presentes y hasta habían corrido o sufrido los gases. Charlaron un poco acerca de la falta de trabajo y de la legitimidad del reclamo, algunos decían que los piqueteros habían empezado el bardo pero todos coincidieron en que la policía se zarpó.
Después de esta actividad del barrio se realizó una barrileteada. El objetivo de la barrileteada fue, ante todo, el de convocar al barrio y dejar de realizar las actividades divididos en los tres grupos: fútbol, voley y nenes más chiquititos. Y en ese aspecto fue muy exitoso. Se llenó de chicos  participaron algunitos padres. Sin embargo generó discontinuidad en el trabajo con los grupos y una deserción masiva en los sábados posterior, quizás adjudicable al carácter ocasional que tomó la actividad.
La barrileteada fue realizada en una fecha en la que el objetivo principal de convocatoria no generó la sensación de un trabajo constante y asentado en la plaza, quizás porque la invitación solo refería a ese día en particular y no a la intervención continua de la Oruga en la plaza. De esta forma, no se logró mantener la relación con los nuevos sujetos que participaron en esta actividad.
Las planificaciones siguientes (en continuidad con el trabajo del plano) empezaron a adoptar la forma de un trabajo general que disolvía los grupos de voley, de fútbol, etc. Y tomaba como eje temáticas particulares que se relacionen más directamente con el barrio, con las historias de los chicos, con sus realidades, con el contexto político, social, histórico en el que viven. Muchas de ellas se basaron en los datos obtenidos a partir del plano. Esta necesidad de empezar a trabajar con el barrio implicaba conocer como viven los chicos, sus necesidades, además de las particularidades del barrio.
Una de las actividades consistía en que los chicos tenían que armar su árbol genealógico, contando algunos datos de las personas que viven con ellos, de sus parientes cercanos, de sus raíces (si no sabían nada de sus raíces podían inventar). En la mayoría de los casos la familia tipo perdía total sentido. Muchos chicos viven en hoteles o en casas tomadas. Un alto porcentaje vienen del interior del país o de países vecinos y no vecinos. Sus familias, muchas veces por el hecho de la migración y otras por separaciones, están divididas. Gracias a esta actividad y a la del plano pudimos, por ejemplo, saber que muchos chicos viven en el barrio (con lo cual confirmamos el eje de trabajo) y que muchos de ellos son extranjeros (lo cual nos dispuso a tomar esta situación como eje de otras actividades).
Ese mismo día terminamos pintando las banderas de cada país de origen, lo cuál quería referir a la diversidad de nuestros orígenes recurriendo también a la imaginación (se podían pintar banderas inexistentes de lugares inexistentes que por supuesto empezaban a existir en las baldosas de la plaza).
Otra de las actividades trataba mas específicamente las regiones de la Argentina y, aunque esta temática estaba enmarcada en un trabajo de conjunto, constaba de grupos mas pequeños con consignas distintas para cada grupo que intentaban conjugar los intereses particulares .
Los más chiquitos, amantes de la plástica, hicieron un afiche tipo collage con imágenes del Norte llevadas por nosotros y dibujos hechos por ellos que enlazaban la imaginación con la realidad. Otro de los grupos hizo un muñeco gigante de materiales descartables que representaba “un habitante típico del Sur”. Por supuesto que el lugareño tenía particularidades extra territoriales y tenía intenciones de convertirse en Papá Noel en la cercana Navidad. Además se llamaba Luciano Pereyra. Las chicas de voley, por su parte hicieron entrevistas (elaboradas por ellas previamente) a gente de la plaza nacida en otra región o en su defecto gente que haya viajado a otra región. Debido a esa particular heterogeneidad que habita en el barrio a diferencia de otros barrios de la Capital Federal, las chicas encontraron varias personas provenientes de otras regiones incluso de otros países, entre estas una señora catamarqueña que además de ser encuestada sin problema fue la encargada de dar cierre a la actividad, respondiendo públicamente a la entrevista cuando todos los grupos mostraron su trabajo a los demás. Sin embargo algunas personas se vieron inhibidas.
Lo interesante de esta parte de la actividad era la interacción con otras personas que habitan la plaza cada sábado a la tarde y que no participan de la actividad, por ser adultos, por no animarse, por la falta de preparación de nuestro grupo como para contener a padres y vecinos.

Conclusiones y perspectivas para el 2005.

En fin, sin dejar de viajar a lo lúdico, a la recreación, estas actividades intentaron estar atravesadas de una temática particular que a largo plazo pretendían unirse en el eje del barrio.
El problema que se presentó fue que al avocarnos a esto nos desorientamos en cuanto a buscar los intereses de cada grupo y como consecuencia perdimos la posibilidad de que se conforme un proceso grupal.
Quizás el que mas cerca estuvo de esto fue el grupo de las chicas de voley que de todos modos terminó desintegrándose en actividades que dejaron de lado a las diferencias de edad, de sexo, de gustos, inquietudes, etc.
De todas maneras, lo importante fue que empezamos a replantearnos las formas de llevar a cabo las actividades en la plaza pensando en el juego como herramienta para lograr un pensamiento mas crítico de la realidad, en la toma del espacio público teniendo en cuenta sus particularidades, en la mixtura entre contenidos de recreación y de educación popular. Por otro lado, el 2004 se cerró con un logro que para nosotros es fundamental: dos de las chicas que antes participaban del grupo de voley se reunieron con nosotros para planificar una actividad de cierre que terminó siendo una especie de búsqueda del tesoro en la plaza.
Hoy en día todo esto toma otro formato: la idea para este año es realizar talleres temáticos en la plaza que intenten imbricar estas formas con los problemas que se presentaron cuando tratamos de implementarlas. Pensamos que con un eje temático que interese a los grupos se podrán formar grupos con mayor continuidad lo cual nos permitiría generar un proceso educativo más acabado y profundo. Todos estos talleres estarán atravesados por una serie de ideas: autonomía, horizontalidad, coordinación y planificación previa, transmisión de ciertos valores (como la solidaridad, el trabajo conjunto, etc.), trabajo con la realidad concreta de los participantes y, fundamentalmente, la formación de una visión crítica y transformadora de la realidad social. Con los talleres esperamos captar mejor el interés de los chicos y sus necesidades (varios talleres surgieron de ellos mismos) así como facilitar una planificación a largo plazo que permita evaluar mejor los logros y los fracasos. También pensamos que debe existir una instancia aglutinadora de todos los talleres para que no se trabaje aisladamente.
Construcción de barriletes en la plaza.
Uno de los primeros grupos de chicos de la plaza.
Pintada de banderas de países de los chicos.